Segunda borrasca... Lola
Después vinieron meses de mucho disfrute. De ponerme fuerte en todos los sentidos para incorporarme a mi trabajo. Talleres de meditación, esquí de montaña en invierno, bici y algo de Kite en verano, la family, mi hijo... disfrutando de la vida.
En septiembre 2013 me incorporo a mi trabajo de bombero con mucha ilusión de estar otra vez activo laboralmente. Y un mes mas tarde, en octubre de 2013, nunca entes lo había hecho, pero al salir de guardia no se por que, decido acompañar a Lola a una revisión rutinaria de mama. Lola no paraba de hablar de esto y lo otro y yo callado, con ese cansancio especial que se tiene al salir de guardia y malas vibraciones ... ¡que tontería! Cuando nos llaman y abrimos la puerta, sentí un escalofrió al ver la expresión con que nos recibía la enfermera. Había algo en esa expresión ...
La doctora nos hace sentar y nos dice que hay unas calcificaciones que no le gustan, que han crecido y que hay que hacer mas pruebas. Lola de repente se quedó petrificada... ya no decía nada... solo escuchaba con cara de miedo. La doctora nos contó lo que podía y no podía ser y nos dio instrucciones sobre pruebas, citas y demás. Salimos los dos en silencio. Lola hacía algún comentario triste. Yo sabia perfectamente como se sentía y el torrente de emociones que tenía, así que trataba de responder animado diciéndola que tenían que hacer pruebas, que no había nada confirmado, que había que esperar. En el vestíbulo del hospital nos dimos un abrazo fuerte mientras ella lloraba. En mi interior sobrevolaba otra vez la idea del cáncer.
Efectivamente Lola tenía cáncer. Cuando yo pensaba que esta enfermedad había sido un episodio aislado en nuestra vida, volvía como la cosa mas natural del mundo. Operación, quimio, radio... un completo! Lola aguanto esos meses de martirio a su cuerpo, con un animo y una fortaleza digna de imitación. Muy pocas malas caras, mucho animo, muchas sonrisas, mucho cariño a Mario, mucho positivismo hasta en los momentos mas duros, mucha fortaleza.. mucha...
Yo por mi parte de nuevo noches despierto y un refuerzo brutal de mi relación con Lola y con Mario. Tan pequeñín y el comprendía perfectamente que Mamá estaba malita y que nos teníamos que querer mucho todos.
Durante todo este tiempo he intentado apoyar a Lola como mejor he sabido, dando lo mejor de mi, a ella y a Mario...
En septiembre 2013 me incorporo a mi trabajo de bombero con mucha ilusión de estar otra vez activo laboralmente. Y un mes mas tarde, en octubre de 2013, nunca entes lo había hecho, pero al salir de guardia no se por que, decido acompañar a Lola a una revisión rutinaria de mama. Lola no paraba de hablar de esto y lo otro y yo callado, con ese cansancio especial que se tiene al salir de guardia y malas vibraciones ... ¡que tontería! Cuando nos llaman y abrimos la puerta, sentí un escalofrió al ver la expresión con que nos recibía la enfermera. Había algo en esa expresión ...
La doctora nos hace sentar y nos dice que hay unas calcificaciones que no le gustan, que han crecido y que hay que hacer mas pruebas. Lola de repente se quedó petrificada... ya no decía nada... solo escuchaba con cara de miedo. La doctora nos contó lo que podía y no podía ser y nos dio instrucciones sobre pruebas, citas y demás. Salimos los dos en silencio. Lola hacía algún comentario triste. Yo sabia perfectamente como se sentía y el torrente de emociones que tenía, así que trataba de responder animado diciéndola que tenían que hacer pruebas, que no había nada confirmado, que había que esperar. En el vestíbulo del hospital nos dimos un abrazo fuerte mientras ella lloraba. En mi interior sobrevolaba otra vez la idea del cáncer.
Efectivamente Lola tenía cáncer. Cuando yo pensaba que esta enfermedad había sido un episodio aislado en nuestra vida, volvía como la cosa mas natural del mundo. Operación, quimio, radio... un completo! Lola aguanto esos meses de martirio a su cuerpo, con un animo y una fortaleza digna de imitación. Muy pocas malas caras, mucho animo, muchas sonrisas, mucho cariño a Mario, mucho positivismo hasta en los momentos mas duros, mucha fortaleza.. mucha...
Yo por mi parte de nuevo noches despierto y un refuerzo brutal de mi relación con Lola y con Mario. Tan pequeñín y el comprendía perfectamente que Mamá estaba malita y que nos teníamos que querer mucho todos.
Durante todo este tiempo he intentado apoyar a Lola como mejor he sabido, dando lo mejor de mi, a ella y a Mario...

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