Tercera borrasca... Mario

Tercera borrasca... Mario

En mayo de 2014 estábamos todavía capeando el temporal de Lola... esta vez nada, absolutamente nada hacia presagiar lo que nos estaba esperando. 
Mario tuvo una semana de fiebre intermitente y por recomendación de la pediatra nos bajamos el viernes 9 de mayo a que le hicieran una analítica en la Paz. No sospechábamos absolutamente nada, cualquier virus...Le han hecho la analítica hace ya 3 horas, son ya las 11 de la noche y por fin nos nombran. Pasamos, y de repente vemos al médico que nos había atendido con otro que no habíamos visto antes. Nos dicen que por favor les acompañemos a un box al otro lado del pasillo... A mi se me encienden todas las luces de alarma y el corazón me empieza a latir muy deprisa. Cuando pasamos cierran la puerta y el médico que aun no conocíamos se presenta... "hola, soy David y soy el hematólogo de guardia..." de repente me empiezo a marear siento que me voy a caer y busco asiento, desesperado por no oír nada relacionado con mi experiencia con los hematólogos. Solo escuche que había malas noticias y que Mario tenía leucemia... Mi mente se desploma... yo veía al medico hablar pero no lograba escuchar nada mas de las explicaciones que nos daba.

Es un momento que ningún padre que lo hemos vivido podremos olvidar. Todo es irreal, caótico, de locos... yo solo acertaba a decir sollozando "no puede ser... no puede ser..." Lola aunque sintiendo lo mismo que yo se mantiene un poco mas entera, o al menos eso aparenta... Mario no dice nada, solo nos mira muy asustado, sabe que algo grave esta pasando, nunca había visto así a sus padres.
Tienen que hacer un par de pruebas a Mario antes del ingreso. Él no para de llorar asustado, solo repite "quiero irme a casa...", a mí me parte el alma, y además no se deja hacer la radiografía de pecho, agarrado y mirándome asustado para que le salve. Me supera la situación. Paso con el a sujetarle y darle confianza, pero estoy desecho, viviendo una pesadilla que no soy capaz de encajar ni asimilar. Cuando despues de un rato por fin nos ingresan,  aparecen en el hospital la hermana de Lola y mi madre. Horror de abrazos, de sollozos, de comentarios que intentan ser positivos... Lola se va a casa de su hermana a intentar descansar un poco y yo intentando sujetar mis emociones como puedo, me quedo en el hospital con Mario a pasar la noche mas caótica y tormentosa de mi vida. El por suerte cae completamente roto, después de los disgustos de las pruebas en la cama y duerme. A mí eso me da cierto respiro y me tranquiliza un poco.

Actualmente Mario sigue de tratamiento. Esta respondiendo muy bien y no tenemos ninguna duda que va a salir adelante sin problemas. 
Este borrascón es el mas profundo, cruel e injusto que se pueda navegar. A veces no puedo evitar la sensación de que con este tema la vida juega sucio, que hace trampas, que tenia que haber una regla universal que dijera que esto no esta permitido, que esta prueba no te la deben hacer pasar... pero no la hay... Mario es todo un ejemplo de adaptación, fortaleza, ánimo, valentía... un autentico guerrero. Y la planta de oncología infantil, tanto pacientes como cuidadores, una lección de lucha, de cariño, de ánimo, de esperanza, de amor, de solidaridad, de positivismo... si fuéramos capaces de valorar de verdad la salud y la felicidad de nuestros pequeños... creo que el mundo sería de otra forma mucho mas honesta y bonita.
Yo no tengo palabras de agradecimiento suficientes para la gente que allí trabaja, y no tengo abrazotes suficientes para repartir a los niños que allí están. Todo mi amor para ambos...

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