Navegar la primera borrasca
Navegar la primera borrasca
Fueron días duros de asimilar la noticia, de noches en vela, de sentir a mi lado a Lola también despierta a ratos a las tantas de la madrugada, de muchas pruebas, de nombres raros que se han convertido en familiares, de miedo, mucho miedo.
El tripulante que llevábamos a bordo se llama linfoma no Hodgking y nadie le había invitado. Ni por estilo de vida, ni por hábitos alimenticios, ni por nada que yo haya sido capaz de descubrir... pero se había colado inesperadamente.
El tripulante que llevábamos a bordo se llama linfoma no Hodgking y nadie le había invitado. Ni por estilo de vida, ni por hábitos alimenticios, ni por nada que yo haya sido capaz de descubrir... pero se había colado inesperadamente.
Los primeros días fueron de mucha desesperación... de no ver salida pensando que esto no me podía estar ocurriendo a mi. Bullicio mental continuo, tristeza, llorar a ratitos a escondidas. El único reposo eran las horas que lograba dormir. Eran los únicos ratitos de tranquilidad, pero al despertar empezaba de nuevo la pesadilla. El mundo al revés.
Poco a poco y con la ayuda del personal del hospital y de algún amigo que había pasado por esta experiencia llegaba a la conclusión que no había otra salida que asimilarlo y aprender a convivir con esta situación. Era como una puesta en escena absolutamente nueva para mi y en la que yo era el actor principal, pero en la que yo me negaba a salir y actuar.
La ruta está diseñada por los médicos y no había alternativa. Lo que si podía decidir era la forma de
navegar por ella.
Primeros ciclos de quimio y te das cuenta que esta demasiado estigmatizado. No es plato de buen gusto, pero se capea... cada uno tendrá que buscar sus herramientas.
En mi caso pasan las semanas y cada vez mas voy encontrando una paz interior difícil de describir. Intento pasear cuando mi cuerpo me lo permite, leo mucho, descanso, medito y voy cambiando mis hábitos alimenticios a una alimentación con menos carne y muchísima fruta y verdura. Incluso hago alguna incursión en bici cuando me recupero de la quimio entre ciclo y ciclo. El apoyo y ánimo de los amigos y demás me reconforta mucho. La solidez, comprensión, apoyo y cariño incondicional de mi compañera Lola es uno de mis pilares. El otro lo es ver a mi hijo Mario ajeno a esto, feliz, sano y con una vida normal. Mi relación con él se torna diferente. Intensa, preciosa. Siento hilos mágicos que nos unen y no voy a consentir que se rompan. Y con mi madre que viene una semana a casa cada vez que me ponen el ciclo de quimio siento una autentica comunión. Si yo me hundo ella también, y si me mantengo a flote ella también, y al revés.
Fueron meses de vivir cada minuto, de estar completamente presente, vivo, de sentimientos muy intensos, de valorar lo que realmente importa. De quererme, de alimentarme y nutrirme de cosas buenas en todos los sentidos, de apreciar un abrazo verdadero...
Después de 6 meses, en noviembre de 2012 después de un PET-TC una llamada al móvil de Esperanza a las 9 de la mañana cuando llevaba a mi hijo a la guarde, me dijo "Alex enhorabuena, estas libre de enfermedad...". Yo sentado en el coche y con Mario detrás, estuve un ratito llorando.. esta vez de alegría
La ruta está diseñada por los médicos y no había alternativa. Lo que si podía decidir era la forma de
Primeros ciclos de quimio y te das cuenta que esta demasiado estigmatizado. No es plato de buen gusto, pero se capea... cada uno tendrá que buscar sus herramientas.
En mi caso pasan las semanas y cada vez mas voy encontrando una paz interior difícil de describir. Intento pasear cuando mi cuerpo me lo permite, leo mucho, descanso, medito y voy cambiando mis hábitos alimenticios a una alimentación con menos carne y muchísima fruta y verdura. Incluso hago alguna incursión en bici cuando me recupero de la quimio entre ciclo y ciclo. El apoyo y ánimo de los amigos y demás me reconforta mucho. La solidez, comprensión, apoyo y cariño incondicional de mi compañera Lola es uno de mis pilares. El otro lo es ver a mi hijo Mario ajeno a esto, feliz, sano y con una vida normal. Mi relación con él se torna diferente. Intensa, preciosa. Siento hilos mágicos que nos unen y no voy a consentir que se rompan. Y con mi madre que viene una semana a casa cada vez que me ponen el ciclo de quimio siento una autentica comunión. Si yo me hundo ella también, y si me mantengo a flote ella también, y al revés.
Fueron meses de vivir cada minuto, de estar completamente presente, vivo, de sentimientos muy intensos, de valorar lo que realmente importa. De quererme, de alimentarme y nutrirme de cosas buenas en todos los sentidos, de apreciar un abrazo verdadero...
Después de 6 meses, en noviembre de 2012 después de un PET-TC una llamada al móvil de Esperanza a las 9 de la mañana cuando llevaba a mi hijo a la guarde, me dijo "Alex enhorabuena, estas libre de enfermedad...". Yo sentado en el coche y con Mario detrás, estuve un ratito llorando.. esta vez de alegría
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